Alonso exige a McLaren que deje Honda

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A lo largo de sus 16 temporadas en la F-1 ha sido una constante en Fernando Alonso: o se está con él, o contra él. Su enésima descarga verbal contra Honda, el domingo por radio durante la carrera de Bélgica, fue sólo la punta del iceberg de su pulso al fabricante japonés: “Esto es vergonzoso, realmente vergonzoso”. Un misil más a la línea de flotación de Honda para bochorno del suministrador de motores de McLaren.

Tras bajarse del coche, Alonso dejó todavía más claro su ultimátum: “Sólo tiene que haber un cambio (para el 2018). Tenemos que sentarnos y encontrar la mejor solución para el próximo año. Estoy feliz en McLaren, es uno de los mejores equipos, y estaría encantado de continuar con ellos…”, dijo en la cadena Sky F1. Es decir: si sigue Honda, él no.

El problema lo tiene McLaren. Y Alonso, claro. La escudería inglesa tiene un contrato con el fabricante japonés hasta el 2021; romperlo implicaría liarse en los tribunales, indemnizaciones y quedarse sin una suculenta aportación económica (más de 100 millones de los 451,7 de presupuesto de McLaren, que tiene escasos ingresos por patrocinio). Para suplirlo, en Woking cuentan con el motor Renault que lleva Red Bull –Mercedes se ha negado a suministrarle propulsores–.

Y Alonso vuelve a encontrarse en la encrucijada de decidir su futuro. Con 36 años no puede permitirse más temporadas de transición; se exige un coche ganador, “con garantías”, y sólo hay tres de esos en la parrilla. Pero ninguno cuenta con él. Mercedes, Ferrari y Red Bull le han cerrado las puertas.

Así que su futuro no le ofrece demasiadas alternativas: o sigue en McLaren con otro motor más competitivo, o se aventura a probar en otro equipo que pueda pagar su elevada ficha (según dijo el sábado, ha recibido “varias ofertas” y “al 60% les he dicho directamente que no; el otro 40% está sobre la mesa”), o se exilia de la F-1, rumbo a la Indy, si bien esta opción pareció descartarla por su empecinamiento en ser tricampeón de la F-1 antes de irse.

“Vamos a ver cómo se desarrollan las cosas en las próximas dos o tres semanas”, se emplazaba después de la carrera. Así que si cumple sus nuevos plazos, a más tardar, en el GP de Malasia, del 15 al 17 de septiembre, debería desvelar su futuro. “Creo que voy a considerar todas las opciones que haya ahí fuera. Sólo necesito un cambio, creo que hay muchas respuestas ahí fuera y necesitamos encontrarlas. No van a caer del cielo”, señaló en el portal Motorsport.com.

En esas “dos o tres semanas” Alonso espera que se vaya cociendo a fuego lento el plan que ha ido dibujando desde el comienzo de esta temporada, el tercer curso con la sociedad McLaren-Honda, y del que daba una nueva pista el sábado tras calificación (11.º) con esta atrevida afirmación: “Sin los problemas de motor seríamos primero y segundo (él y su compañero)”.

Si se van uniendo las piezas que ha soltado, su discurso está claro: el motor Honda se ha demostrado carrera a carrera un lastre para volar, para seguir con McLaren. O mucho mejora el motor nipón –ya le dio seis meses de margen al principio del curso–, o McLaren cambia de propulsor, o él de aires.

En este medio Mundial, sus dardos a Honda, sus ultimátums a McLaren, han sido constantes.

“En el equipo estamos todos listos para ganar, menos Honda. El motor no tiene potencia ni fiabilidad”, soltó en los tests de pretemporada en Montmeló (8/III).

“En mi vida he corrido con menos potencia… ¿Cómo diablos me han adelantado? Estaban 300 metros por detrás y me pasan en la recta”, ridiculizaba a Honda en Bahréin (16/IV).

“Es duro, es frustrante, cada fin de semana es lo mismo…”, dejó ir en Rusia, después de ni empezar la carrera por avería (1/V).

“En septiembre u octubre deberé comenzar a considerar qué haré el año que viene, si busco otros retos fuera de la F-1, o si la F-1 me da la oportunidad de ganar otro título”, se recetó en Barcelona (11/V).

Luego llegó el baño de masas y cariño en las 500 Millas, el 6.º puesto en Hungría, el parón del verano… y de nuevo la cançó de l’enfadós, el “esto es vergonzoso”, que se sitúa en el nivel superior de sus perlas.

Honda desmiente la rotura de motor

Los responsables japoneses de Honda se manifiestan poco, pero suelen ser contundentes. Tras el abandono en Spa, 8.º en 11 carreras, Alonso culpó al motor, a “una pérdida de potencia repentina, sin avisar”. Honda lo desmintió por boca de su director, Yusuke Hasegawa: “Decidimos detener el coche por precaución, aunque no encontramos ningún problema de motor en los datos de telemetría”. ¿Quién miente?

Fuente: lavanguardia.com

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